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PASQUALE
AMATO
VINCENZINA LAGANÀ
NOSSIDE
2005
Antologia
del XXI Premio Internacional de Poesía
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EL
XXI NOSSIDE EN EL SIGNO DE LA UNESCO
Y DEL TRIUNFO DE AMÉRICA LATINA*
Los
resultados excepcionales de la XXI Edición
del Nosside Internacional testimonian que
el gran sueño del único Premio
global de poesía está cada
vez más cerca de la realidad.
Ante todo ha llegado de la sede mundial
de París el prestigioso doble reconocimiento
de la Unesco: El Bosio ha sido designado
miembro (es uno de los tres italianos) de
la UNESCO Global Alliance for cultural diversity
(Alianza Global Unesco para la diversidad
cultural). Ha sido premiado el incesante
y coherente empeño fundado en el
binomio local- global que distingue la asociación
desde su fundación en 1978. El Premio
de Poesía Nosside, proyecto principal
del Bosio (abierto a todas las lenguas del
mundo y a todas las formas de expresión)
ha sido incluido en la acreditada Unesco
World Poetry Directory (Directorio Mundial
Unesco de Poesía).
En segundo lugar los concursantes han pasado
de 307 en el 2004 a 403 en el 2005. Con
el perfil de los Países de proveniencia
se ha producido casi una duplicación
con el paso de 13 Estados del 2004 a 25
en el 2005 (12 de Europa, 11 de América
y 2 de África).
La babele de las lenguas llegó a
20, desde las más difundidas (italiana,
española, francesa, portuguesa) a
la de pequeña minoría griega
de Reggio Calabria y a la tschiluba del
pueblo congolés en el corazón
de África.
La vertiente de los premiados ha extendido
igualmente sus horizontes con un triunfo
de concursantes de América Latina.
La Ganadora Absoluta Rosa Silverio - nacida
hace 27 años en Santiago de los Caballeros,
en la isla de Santo Domingo – ha sido
asimismo la primera no europea. A su lado
– en la rosa de los cinco Ganadores
– se afirmaron Marissa Flora Arroyal
de Venezuela, Fernanda Dannemann de Brasil
y la ítalo-argentina María
Cristina Pannunzio. Completaron la rosa
de los Ganadores la italiana Maria Carmela
Errico de Cerignola (Foggia) y el poeta
de Serbia y Montenegro Andrija Radulovic.
Entre los Mencionados Especiales fue confirmada
la articulada participación de expresiones
lingüísticas de los tres continentes
y de varias formas de expresión (poesía
escrita, en video y en música).
Los motivos de este excepcional crecimiento
emergen de los mismos resultados. En efecto
la fuerza mayor del Proyecto Nosside está
en haber siempre promovido con coherencia,
seriedad e imparcialidad una idea de la
poesía sin confines de lenguas y
de formas de comunicación.
Gracias a ello- y al método de hacer
trabajar al Jurado con concursantes caracterizados
por un número - un poeta dei Reggio
Calabria (sede del Centro Studi Bosio, motor
proyectual y organizativo del Proyecto)
sabe que tiene las mismas oportunidades
que uno del país más lejano
y que no gozará de ningún
favoritismo. Y el concursante de Chile o
de Tahití sabe que será valorado
a la par de quien está en Reggio
Calabria.
Por tanto – a través del ejemplo
del Nosside – el pueblo global de
la poesía está aprendiendo
a conocer y a apreciar los aspectos más
positivos de la Città del Bergamotto,
el cítrico que la misma posee en
exclusiva mundial La ciudad que desde la
punta de la bota ha dado el nombre y que
tiene entre sus joyas un Malecón
entre los más bellos del mundo y
el Museo Nacional de la Magna Grecia, uno
de los más preciosos de Europa.
Pasquale Amato
Docente de Historia en la Universidad de
Messina
Presidente del Centro Studi Bosio
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*Traducido
de Mariela Johnson Salfran |
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EN
EL “NOSSIDE 2005” UN DIAGRAMA AGUERRIDO
DE LA POESÍA CONTEMPORÁNEA
El
“Nosside 2005”, registrando una extraordinaria
participación de autores de todo el mundo,
se impone como un diagrama ejemplarmente aguerrido
de la poesía contemporánea. Se miden
estilos y lenguajes diversos, se entrelazan las más
intrigantes temáticas: denominador común
resulta el deseo del hombre de reflejarse en un cristal
de enigmas, en un universo de imágenes listas
para multiplicar lo desconocido y sus vértigos
en la palabra: isla y laberinto, sonido y silencio,
comunicación inmediata y elaborada oficina.
“Único bien indivisible”, “lagartija”
que observa desde lejos, la tristeza es fugaz y se
consume en un tiempo secreto: Rosa Silverio canta
a este sentimiento único y sutil en una lírica
de fuerte valía intimista que, yendo del paralizado
pantano de la inercia al vuelo sin fin de los sueños,
logra encontrar un “áncora”. Deslumbrada
por un escalofrío cósmico, Marissa Flora
Arroyal desciende en el “vientre de la tierra”
y mientras tanto en las contracciones del tiempo cada
visión silaba una luz Sacra. De la remota oscuridad
de la psiquis estas dos líricas emergen a la
amplitud sin confines del imaginario, de las obsesiones
y del despertar.
Pero junto a tal línea de trastornados eventos
se articula, con Fernanda Dannemann, la cotidiana
crónica del pequeño mundo gris, alucinado
y cansado de hojas y flores de jardines, de un rostro
a la ventana, entre otoño y rosas que mueren
y miradas paradas siempre sobre los mismos puntos.
Inmutable es el círculo de las cosas mínimas
en las cuales sin embargo una historia parece dilatarse
para quedar siempre igual. Hay, además, en
el breve y fulgurado texto de Maria Carmela Errico,
el “pudor” del sol dentro de los callejones
visitados por la sombra, o, en el más amplio
respiro elegíaco de Maria Cristina Pannunzio,
el “estupor” tan inflamante como para
esconder también el Paraíso. En la circunscrita
medida de una impresión visiva o en la modulada
cadencia memorial crece un ritmo de búsqueda
ansiosa de objetos que se convierten en horizontes.
En esta zona de universos rendidos al vagabundo andar
de las miradas de figuras solitarias irrumpen- y es
el caso de la poesía de Andrija Radulovic -
los clamorosos rostros de un coro. Son los gitanos
que esparcen los colores por los campos entonando
sus canciones: Vendas y fuegos en una orgía
de siluetas fugitivas al lado de una “fragancia
de primavera”.
Si las propuestas de los ganadores del “Nosside”
se pueden colocar en una biblioteca de importante
nivel literario, también los resultados de
los Mencionados Especiales indican el territorio de
una óptima cifra expresiva.
Se entreven líneas fuertes que conjugan el
signo cargado de significados con estructuras organizadas
con sapiente solidez. De la conciencia de la insustituible
función de los poetas, enunciada por Giuseppe
Ambrogio (“Canta poeta y manda un mensaje/ a
tanta gente que es sorda y muda…”) y de
la toma de acto de su visionariedad subrayada por
Patricia Cabezas (“Pero la luz entra en la abundancia
de vuestros ojos…”), a los efectos escenográficos
obtenidos por Ana María Gonzáles (“Tiembla
la furia viril de tu cuerpo indio, Uruguay, / tu dorada
mejilla madreperla de sol y de cielo…”)
y al informe miniaturizado, por obra de Fausta Genziana
Le Piane, de un insignificante hecho que dista sin
embargo de un estado de perplejidad (“Acompañada
por su abuela, / la niña arrastra los pies
despacio sobre la acera...”) y a los irreales
inventarios, redactados por Fernanda Mulin de Assis,
de empeños existenciales (“Yo grito,
pido, lloro en mi alma, / por actos que mitigan el
odio de esta gente…”), los distintos lenguajes
encuentran, en las más intensas razones de
problemáticas actuales, los éxitos expresivos
más comprometidos: unas veces espectaculares,
otras discretos y replegados.
Metáfora del visible ir y venir de los sueños,
la brisa de la noche en la orilla del mar construye,
en el discurso lírico de Thomas Mussenge, un
intrigado tejido de anotaciones destacadas por un
variable canto. A las “raíces”
que “caminan desde el corazón”
se dirige Antonio Nucera registrando todo en la memoria
y no desdeñando ningún paso narrativo.
Para Domenico Labate paisajes e ideas se funden en
un monologar impetuoso y accorato, en cuyos timbres
más disímiles se funden en una sola
línea de confines, entre el no vivido y el
no pensado.
La suave cadencia de una dulce música, impresa
sobre una imagen delicada y consumida se declina en
el comunicativo texto dedicado por Vittorio Merlo
a una “pequeña flor”. Más
osada y esbelta en una polémica de exclamaciones
anómalas, otra lírica para música,
compuesta por Laura Seragusa, se entona en la tierra
como “sed y llanto” y grito deseoso de
justicia.
Giuseppe
Amoroso
Docente di Literatura Italiana ene la Universidad
de Messina
y Presidente del Jurado del XXI Nosside
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PASQUALE AMATO
VINCENZINA LAGANÀ
NOSSIDE
2005
Antologia del XXI Premio Internazionale di
Poesia
Antologia
del XXI Premio Internacional de Poesía
Anthology
of the XXIth International Poetry Prize
Poesie
di
Poemas de
Poems of
Vincitrice
Assoluta
Ganadora
Absoluta
Outright
Winner
Rosa
Silverio
e
dei Vincitori e
Menzionati Speciali
y
de Ganadores y
Mencionados Especiales
and
of Winners and
Special Mentioneds
Traduzioni
Traducciones
Translations
Maria
Teresa Albano
Tiziana Barillà
Cibele Paim Batista
Mayerín
Bello
Serena Cara
Mariela Johnson Salfrán
Adriano
Laganà
Stefano Morabito
Fabio e Roberta Orlandini
Edizioni
Città del Sole
Reggio
Calabria
Città del Bergamotto - Italia
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Las
motivaciones de la Ganadora Absoluta y de los Ganadores son traducidas
en Español de
Mariela Johnson Salfran |
XXI
PREMIO INTERNACIONAL DE POESIA
NOSSIDE 2005
JURADO
PRESIDENTE GIUSEPPE AMOROSO
COMPONENTI: GIUSEPPE CARDELLO, CLOTILDE
GRISOLIA,
ROSAMARIA MALAFARINA, ANGELO RIZZI, ANTONIO ROSSI
SEGRETARIA: VINCENZINA LAGANÀ
GANADORA
ABSOLUTA
ROSA
SILVERIO*
1978
- Santiago de los Caballeros (Republica Dominicana)
Mi
tristeza
“Sentirse
solo no es carecer de compañía”. Estos
versos, lóbregos como las sombras del otoño
y, al mismo tiempo, ligeros como pétalos que se
desprenden de una rosa, revelan la profunda dimensión
humana y poética de esta jovencísima escritora.
Su canto alcanza el reino de los ángeles y se libera
en el vuelo solitario de una golondrina que desafía,
sin el mínimo temor, los rapaces de la noche. En
el jardín de la poetisa las flores están
marchitas y la primavera ha perdido sus colores. Quizás
permanece sólo un delgado filo de agua que fatigosamente
alcanza el corazón, único puerto de la esperanza
en el cual atracar para encontrar respuestas o al menos
sueños.
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Mi
tristeza
Mi tristeza es mía, única, egoísta,
con nadie quiero compartirla
y a nadie hago responsable de ella.
Es un lagarto que me observa desde el techo.
Veo su cola alargada y sus patas diminutas,
sus ojos que miran hacia ninguna parte,
su serenidad oscura y milenaria.
Mi tristeza es cosa de un momento,
de unos días, de un mes,
de un tiempo secreto y solitario,
pues cuando todos me ven sonreír
yo todavía arrullo este sentimiento sutil y delicado
que se estira como el cuello de un cisne.
Mi tristeza es una ola.
En ocasiones me derriba y me lleva mar adentro.
Yo me dejo ir… ¿Acaso tengo otra salida?
Siempre abro los brazos cuando ella viene a mi encuentro.
No le preceden huracanes, ni desgarres, ni huidas innecesarias.
Hay en mí una predisposición natural,
una voluntaria placidez ante esta forma de estar
que nadie comprende
y que no espera ser comprendida por el mundo.
Mi tristeza es un refugio en el que me arrincono
cuando naufragan los barcos y estallan explosivos.
En su seno me duermo y olvido a los peces voladores,
las lenguas de serpientes y los dragones azules.
Mi tristeza es un estanque y un pájaro.
Mi tristeza es un ancla.
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